He descubierto que las pérdidas flotantes realmente afectan más el sueño que las ganancias flotantes… Aunque todo sea “no contar si no vendes”, cuando la cuenta muestra verde, la mente automáticamente empieza a imaginar lo peor, cuanto más pienso, más parece que estoy perdiendo dinero real.


Las ganancias flotantes, en cambio, son más fáciles de interpretar como “suerte”, no me atrevo a confiar mucho, y tampoco me atrevo a mover mucho.

Quizá sea aversión a la pérdida, en realidad la felicidad de ganar no es tan tangible, el dolor de perder es muy concreto, y además trae un poco de autocrítica: ¿por qué no puse un stop-loss en ese momento? / ¿por qué no dividí en varias partes?
Recientemente, otra vez problemas con puentes de cadena cruzada, o un oráculo reportando un precio absurdo, en el grupo todos gritan “espera a la confirmación”…
Yo también me pongo nervioso, aunque no esté en esa cadena, mi cuerpo reacciona primero.

Ahora trato de vincular mi posición con el sueño: solo dejo lo que me permita dormir, lo que no, lo reduzco un poco y luego veo.
Así por ahora.
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