Hoy, con la lluvia, me puse a dudar de la vida, el café todavía está frío… Aproveché para revisar la cadena, últimamente todos vuelven a creer en la “imagen de la dirección”: poner una etiqueta como ballena/inteligente/donador, y parece que ya pueden copiar la tarea directamente. En realidad, solo confío en la mitad ahora, las etiquetas las ponen las personas, las direcciones cambian, el mismo conjunto de fondos se divide, pasa por puentes, cambia de envoltura, incluso el algoritmo de agrupamiento tiene sus zonas ciegas, y ni hablar de los que intencionalmente lo lavan para que parezca una “imagen de alta calidad”.



Mi método sigue siendo tradicional: primero verifico si hay continuidad en el flujo de fondos (de dónde vienen, cómo se dividen, a dónde van), luego combino los hábitos de interacción, solo me atrevo a seguir si encajan, si no, solo lo veo como una historia. Por cierto, pensando en la reciente pelea por las regalías de NFT, los creadores quieren ingresos, el mercado quiere liquidez… lo mismo pasa con las direcciones, cuanto más intentas “entenderlo de un vistazo”, más fácil es que la liquidez te dé en la cara. De todos modos, sigo separando por direcciones y calculando costos, prefiero que sea un poco más molesto, a no dejarme engañar demasiado por una etiqueta.
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