Mi sensación más intuitiva al ver las opciones ahora mismo es: el valor temporal, esa cosa, día tras día “explotando” la paciencia del comprador, alimentando la calma del vendedor. El comprador empieza apostando “esto tiene que moverse en estos dos días”, pero si el mercado se demora, la prima se va comiendo poco a poco por el tiempo, aunque la dirección no sea equivocada, también puede terminar muy frustrado por perder. El vendedor, en cambio, es como cobrar alquiler, lo que más teme es que de repente llegue un golpe fuerte.



¿¿Por qué me mantengo más tranquilo?? En realidad, es porque me he establecido un hábito: siempre que tengo una posición de comprador, en el momento de hacer el pedido pongo un “tiempo máximo para rendirme”, y si llega ese momento, no me enredo, aunque sienta que va a venir… de todos modos, no confío en mi cerebro en el momento. También echo un vistazo a las ventanas emergentes de autorización y firma, en temporada de airdrops, esa plataforma de tareas siempre está haciendo puntos con la bruja, hacer dinero como en el trabajo, y cuando uno está cansado, es más fácil cometer errores en los enlaces o firmar cosas equivocadas. Por ahora, así lo dejo, prefiero ganar menos que entregar las llaves privadas y la mentalidad juntas.
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