En realidad, todos saben que, muchas veces, los tokens de gobernanza no gobiernan la "comunidad", sino a esos pocos grandes inversores/ instituciones que pueden delegar votos con un clic. Anoche, mientras revisaba un informe de auditoría, eché un vistazo a los registros de votación de cierto protocolo, los diez primeros direcciones juntas podrían cambiar la dirección de la propuesta, y las demás personas, por mucho que discutan, parecen solo hacer ruido en los comentarios... En resumen, el mecanismo de delegación originalmente era para facilitar las cosas, pero poco a poco se ha convertido en un acelerador de la concentración de poder.



Recientemente, con el staking, la seguridad compartida y la acumulación de rendimientos, esa estrategia de "repetir" ha sido criticada como un "juego de muñecas rusas", y en cambio, me preocupa más la capa de gobernanza: cuanto más complejos se vuelven los beneficios, menos la gente quiere investigarlos, y más fácil es que deleguen sus votos a personas que parecen profesionales. Mi enfoque es bastante simple: mientras no requiera autorización, no la doy; solo delego a quienes puedo entender y que están dispuestos a explicar sus razones públicamente, y después de votar, cierro los permisos. Es un poco más molesto, pero me siento más tranquilo.
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