Cuando empiezas a entender cómo funciona la geopolítica de Oriente Medio, comprendes que la historia de Palestina no es solo un conjunto de fechas y eventos. Es una de las intersecciones más complejas de religión, cultura y política en el planeta.



La región está literalmente en la encrucijada de civilizaciones. Los cananeos crearon allí ciudades-estado, luego viene toda una cadena de conquistas: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Alejandro Magno. Cada uno dejó su huella. Los reinos de Israel y Judá controlaban la mayor parte del territorio en la Edad de Hierro, y los filisteos ocupaban la costa. La historia de Palestina es la historia de una constante subordinación y redistribución del poder.

Un período especialmente interesante comienza con la llegada del islam. Después de la conquista en los años 636-641, la región fue gobernada por dinastías una tras otra: los Rashidun, Umayyads, Abbasids, Fatimids, Seljúcides. Luego las cruzadas, después los mamelucos, y finalmente el Imperio Otomano tomó todo en 1516. Casi 400 años bajo control otomano sin grandes convulsiones.

Pero llega el siglo XX, y todo cambia. La Primera Guerra Mundial, la Declaración de Balfour, el mandato británico de la Liga de Naciones en 1922. La historia de Palestina entra en una etapa completamente nueva. Crece la inmigración judía, aumenta la tensión. Los británicos intentan mantener el equilibrio, pero no lo logran.

Año 1947: la ONU propone dividir la región en dos estados. Los judíos aceptaron, los árabes rechazaron. El resultado es conocido: en 1948 se proclama el Estado de Israel, comienza la guerra. Israel no solo gana, sino que también captura más territorio del que preveía el plan. 700 mil palestinos se convierten en refugiados. Paralelamente, del mundo árabe inmigraron unos 850 mil judíos.

Tras la guerra, la Ribera Occidental y Jerusalén Este pasan a control de Jordania, y Gaza es ocupada por Egipto. La Guerra de los Seis Días en 1967 cambia el panorama: Israel captura los territorios ocupados y comienza a construir asentamientos a pesar de las protestas de la comunidad internacional.

El movimiento nacional palestino adquiere peso internacional gracias a la OLP bajo el liderazgo de Arafat. 1993: Acuerdos de Oslo, creación de la Autoridad Palestina. En el papel suena a progreso, pero en la práctica, las iniciativas de paz posteriores no funcionan. Hamas gana influencia, rechaza la Autoridad Palestina, y en 2007 toma Gaza.

La historia de Palestina continúa. En 2012, el Estado de Palestina obtiene el estatus de Estado observador en la ONU. Formalmente esto mejoró su posición, pero en tierra la situación sigue siendo tensa. Cuando miras todos estos pasos juntos, comprendes que no es solo un conflicto entre dos pueblos, sino el resultado de siglos de juegos geopolíticos y cambios históricos.
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