Últimamente he visto en Twitter un fenómeno interesante: cada vez más modelos femeninas e influencers comienzan a autodenominarse cofundadoras. A simple vista, puede parecer impresionante, pero si lo piensas bien, ¿qué hay realmente detrás de esto?



Primero, expliquemos por qué esto es tan común. La industria Web3 tiene una particularidad: los proyectos suelen ser descentralizados, por lo que los límites del equipo son difusos. No como en las empresas tradicionales que tienen una estructura organizativa clara; a veces, solo por haber participado en financiamiento, promoción o en alguna etapa de planificación, puedes ponerte el título de cofundadora. Además, este estatus realmente puede elevar rápidamente la marca personal y la credibilidad, por lo que naturalmente se vuelve muy atractivo.

En resumen, muchas personas usan el título de cofundadora para disfrazarse. Una modelo o influencer que entra en Web3 y crea una imagen de «Líder de Opinión femenina + fundadora del proyecto», realmente atrae más la atención de VC, socios o incluso usuarios comunes. Monetización del tráfico, oportunidades de financiamiento, colaboraciones comerciales, todo esto se vuelve más accesible. Pero el problema es que, en realidad, estas personas que se autodenominan cofundadoras, quizás solo se encargan de marketing, gestión en redes sociales o promoción de marca, sin participar realmente en las decisiones técnicas o comerciales centrales del proyecto.

La característica descentralizadora de Web3 da mucho espacio para este tipo de autoetiquetado. Nadie puede definir claramente quién es un verdadero cofundador y quién solo está poniendo el título para aprovecharse de la tendencia. Por eso, en Twitter se ven muchos perfiles de «emprendedoras», pero ¿cuántas realmente están manejando el proyecto? ¿Y cuántas solo están haciendo marketing personal? Eso depende de cada caso.

Por supuesto, existen verdaderas emprendedoras femeninas en Web3 que aportan de manera sustancial a sus proyectos. Pero en las plataformas sociales, distinguir quién realmente lidera y quién solo busca aprovecharse del flujo, todavía es tarea de uno mismo. La próxima vez que veas una presentación así, pregúntate: ¿qué responsabilidades específicas tiene en el proyecto? ¿Tiene contribuciones técnicas o comerciales reales? ¿O solo se dedica a gestionar redes sociales? Pensándolo bien, así podrás tener una percepción más clara del significado del título de cofundadora.
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