Estos días, al revisar proyectos de staking/compartir seguridad, los beneficios se acumulan una capa tras otra, y la mente también tiende a acumular ilusiones: parece que la misma garantía puede servir simultáneamente como seguro, como una máquina de imprimir dinero, y además trae una “sensación de seguridad”. En pocas palabras, la seguridad no se da gratis, cuanto más “compartido”, más probable es que también compartamos las trampas de otros, y al final no se sabe en qué momento una aguja puede pinchar en cualquier lugar.



Recientemente, escuché que en cierta región aumentan los impuestos y la regulación, unas veces más estricta, otras más relajada, y las expectativas de entrada y salida de fondos cambian, el ánimo del mercado fluctúa como la tasa de financiamiento perpetua, y todos prefieren perseguir cosas que parecen estables y que generan intereses... Pero en estos momentos, cuanto más hay que mantener la calma, prefiero ganar menos que arriesgarme a que en un mercado emocional termine siendo liquidez propia.

Un paso que estoy dispuesto a hacer, bastante simple, es separar las posiciones relacionadas con el staking en direcciones distintas, cerrar los permisos si se pueden cerrar, revisar dos veces las firmas (la molestia es real), y en las opciones comprar protección de cola con un pequeño costo, para evitar que algún día la seguridad compartida se convierta en una explosión de liquidación compartida, y tenga que hacer revisiones hasta el amanecer. Por ahora, así dejo las cosas.
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