Últimamente me han bombardeado con un montón de términos: disponibilidad de datos, ordenamiento, finalidad… Suenan como exámenes, pero en realidad solo me concentro en una cosa: ¿esa transacción que ves, realmente puede ser “vista por todos”, será “reordenada”, y finalmente podrá “contar como válida”? En pocas palabras: no te quedes solo mirando las transacciones en la pantalla, enfócate en esa sensación de certeza de que, incluso después de dormir, esa transacción sigue allí.



Estos días, en cierta región, han aumentado los impuestos y la regulación, y las expectativas sobre entrada y salida de fondos cambian, la emoción en el grupo se asemeja a un electrocardiograma que se dispara. Cuanto más así, menos ganas tengo de apalancarme, prefiero ir más despacio, quedarme en lugares donde la “finalidad” sea más sólida y la probabilidad de revertir sea menor. Total, no estoy aquí para competir en rapidez… primero, aseguremos la “disponibilidad de datos” de nuestras emociones, no sea que al entrar en pánico terminemos en la lista de liquidaciones.
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