Al revisar propuestas de DAO, mi primera reacción no es “visión”, sino leer la sección de incentivos: quién recibe subsidios, quién tiene derecho a votar, quién puede cambiar parámetros. En pocas palabras, muchas propuestas simplemente reorganizan la estructura de poder, empaquetándola como “optimización de la gobernanza”. Especialmente aquellas que asignan presupuestos continuos a un grupo de trabajo, mientras mantienen las autorizaciones clave (como la firma múltiple en el tesoro o ajustes de parámetros) cada vez más restringidas, me generan una sospecha instintiva: esto no es gobernanza, es consolidar facciones.



Recientemente, la ola de agentes de IA y comercio automático es igual, la narrativa se exagera mucho, pero en la práctica solo hay un montón de contratos en la cadena haciendo clics en botones al azar. Si otorgas permisos a un agente, le das una entrada para “ejecutar propuestas automáticamente”, pero en la propuesta escondes rutas o comisiones que no entiendes, y al final los deslizamientos y tarifas los pagas tú… Prefiero votar más despacio, pero no quiero darme cuenta después de votar que estoy allanando el camino para otros. En fin, para mí, al revisar propuestas, solo hay tres cosas: de dónde sale el dinero, quién tiene el poder, y si hay mecanismos de salida. No me tomen por quisquilloso, en la cadena no hay lugar para sentimentalismos.
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