Estos días he estado mirando algunos agregadores de rendimiento, ese APY en la página realmente sabe cómo atraer, pero ahora ya no me emociona tanto... En realidad, el APY no aparece de la nada, detrás o bien hay un contrato que da vueltas al dinero varias veces, o te dejan a ti con un contraparte para prestar o minar, y cuando pasa algo, la culpa no suele estar claramente señalada. Cuando las expectativas de recorte de tasas macroeconómicas vuelven, la discusión sobre el dólar y los activos de riesgo suben y bajan juntos, y cuando la emoción se desborda, es más fácil olvidar “quién está pagando realmente por estos rendimientos”.



¿Y por qué me mantengo tranquilo? Un pequeño hábito: cada vez que preparo para apostar por un “APY alto”, primero reviso toda la ruta de interacción con el contrato, al menos para ver claramente en qué pool o qué prestamista termina el dinero, además de pensar si puedo aceptar el peor escenario. Si no lo entiendo, simplemente participo menos, total, no dependo de una sola jugada para ganar, puedo esperar tranquilamente.
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