Estos días, mirando el mercado, me he sentido un poco aburrido, y en cambio he estado atento a las emociones en torno a las tasas de interés y el dólar. En pocas palabras, cuando las tasas son altas, a todos les gusta más "tener algo que genere un poco de rendimiento sin moverlo", y la preferencia por el riesgo disminuye, mi propia posición también se vuelve inconscientemente más ligera, prefiriendo ganar menos y dormir más tranquilo.



Luego descubrí que el mercado en realidad no se mueve por una buena o mala noticia específica, sino que parece ser una mentalidad colectiva de "¿me atrevo a apostar o no?" que cambia de marcha; ahora mismo, Layer2 todavía está discutiendo sobre TPS, tarifas, subsidios, y la pelea es bastante animada, pero cuando la macroeconomía se aprieta, por más que los subsidios sean fuertes, es muy difícil sacar a la gente de la espera. De todos modos, yo sigo la estrategia más simple: cuando la emoción se relaja, añado; cuando se tensa, primero reduzco; si me equivoco, lo reconozco, y así por ahora.
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