Todos conocen la historia del chico que compró una pizza con bitcoins y ahora se arrepiente de ello. Pero pocos hablan del segundo personaje en esa historia — de quién recibió esos bitcoins.



Volvamos al 22 de mayo de 2010. El programador Laszlo Hanyecz propuso en el foro de Bitcoin intercambiar 10 mil BTC por dos pizzas de Papa John's. En ese momento, era una suma ridícula — aproximadamente 41 dólares. Hoy en día, esas monedas valdrían cientos de millones. Pero, ¿quién aceptó esa transacción?

Resulta que fue un joven de 19 años llamado Jeremy Sturdivant, conocido en la comunidad como jercos. No dudó — simplemente cumplió con la petición. Y aquí empieza la parte interesante de la historia.

A diferencia de Laszlo, que se hizo famoso por su "gasto", Jeremy no guardó los bitcoins recibidos como un tesoro. Los gastaba e intercambiaba a medida que la criptomoneda ganaba popularidad. En ese entonces, Bitcoin no se consideraba un activo para preservar valor, sino una moneda experimental para transacciones reales. Jeremy explicó después que nunca se arrepintió de lo hecho, porque en ese momento el valor era insignificante. El holdear aún no estaba de moda.

Hoy en día, Jeremy evita las luces de la fama. Laszlo se convirtió en un ícono de la cultura cripto, y él permaneció en la sombra. Pero su papel en la historia de Bitcoin no es menos importante. Representa a toda una generación de primeros adoptantes que creían en la utilidad, no en la especulación.

La esencia es esta: cuando recordamos ese día en que alguien compró una pizza con bitcoins, generalmente vemos solo la historia de la oportunidad perdida. Pero también es una historia de que Bitcoin funcionó. Alguien estuvo dispuesto a aceptarlo. Alguien estuvo dispuesto a gastarlo. Sin personas como Jeremy, la criptomoneda habría quedado solo como un juguete teórico en internet.

Ambos hombres — tanto el comprador como el vendedor — jugaron roles clave. La historia de Laszlo nos enseña sobre oportunidades perdidas. La historia de Jeremy nos recuerda que en los primeros días no se trataba de hacer fortunas, sino de creer en la tecnología. Así que la próxima vez que escuches sobre la pizza comprada con bitcoins, recuerda a ambos. Ambos son parte de la leyenda.
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