El perro de caza cayó en una trampa,


no era ese tipo de cepo para animales,
sino una excavación hecha por los cazadores locales,
un pozo profundo de 3 metros, con paredes verticales,
no podía salir saltando,
el primer día intentó saltar desesperadamente hacia arriba,
sus garras se desgastaron,
el segundo día golpeó la pared con la cabeza hasta desmayarse,
al despertar todavía estaba en el fondo del pozo,
el tercer día no se movió,
se acurrucó en la esquina esperando morir de hambre,
el cuarto día alguien arrojó un pollo vivo al pozo,
el perro quedó atónito.
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