Me he dado cuenta de que lo que más me cuesta soportar no es no haber ganado, sino esa pequeña línea de pérdida flotante en rojo, que al echarle un vistazo antes de dormir empieza a hacerme imaginar "¿Seguirá bajando?" "¿Debería vender?". Las ganancias flotantes en cambio son más fáciles de aceptar, si sube, lo tomo como si hubiera encontrado algo, y las devoluciones no son tan dolorosas. En definitiva, las pérdidas son como una tapa de vaso mal colocada, que siempre gotea, y eso hace que no me sienta tranquilo.



Luego, decidí dividir mi posición en partes más pequeñas, poniendo en la posición principal lo que pueda mantener, y para las que tienen mucha volatilidad, ya tengo preparado de antemano "hasta qué punto puedo aceptar perder", sin depender de las emociones en el momento. También trato de mirar menos esas gráficas con etiquetas en la cadena… últimamente no falta quien se queja de que las herramientas son lentas, o que las etiquetas pueden engañar, y al verlas muchas veces, solo me generan más ansiedad, claramente solo son gráficos en movimiento, y yo me asusto primero. De todos modos, ahora no reviso el mercado antes de dormir, si quiero ajustar posiciones, lo haré después de tomar mi café mañana.
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