Últimamente he estado revisando varias propuestas de DAO, en apariencia escritas como si fueran “consenso comunitario”, pero al llegar al final: a quién se le otorgan las recompensas, cómo se distribuyen los derechos de voto, quién puede presentar propuestas y quién puede vetarlas, toda la estructura de poder está escondida en esas pequeñas letras. En pocas palabras, las monedas no se regalan gratis, es como comprar tu voto, y de paso, hacer que quienes se oponen se queden más delgados por hambre.



En el grupo todavía discuten si la tasa de fondos extremos es una reversión o si la burbuja sigue inflándose, pero a mí me parece muy parecido a un DAO: cuando el ánimo se alimenta en una dirección, todos tienden a “seguir votando”, y cuando descubren que están atrapados en la misma narrativa, quieren salir, pero tienen que hacer fila para poder bajarse.

Mi mamá justo me preguntó: “¿Votan ustedes solo con dar like?” Le dije que más o menos… solo que antes de dar like, primero miras quién está repartiendo caramelos, de dónde vienen esos caramelos, y si la persona que los reparte puede seguir siendo el que manda para siempre. De todos modos, ahora cuando veo las palabras “optimización de incentivos” ya frunzo el ceño.
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