Sabes, hay historias que simplemente asombran la imaginación. La historia de James Howell es una de ellas. Un chico minaba bitcoins en 2009 como pasatiempo, sin darse cuenta de que tenía en sus manos la futura fortuna. Ocho mil monedas, que ahora valen casi 800 millones de dólares. Pero aquí está la cuestión: las perdió. Simplemente tiró el disco duro en la basura.



Cuando escuché esta historia por primera vez, pensé que era una película. Pero no, es la vida real. James Howell derramó limonada en su portátil, el disco duro se sobrecalentó, las claves de su cartera quedaron dentro. No pudo transferirlas a una nueva computadora por problemas de compatibilidad con Apple. Entonces parecía solo basura, hardware viejo que ocupa espacio. En 2013, pidió a su novia Halfina que le ayudara a deshacerse de las cosas viejas. Ella aceptó, sin sospechar que llevaba en la basura una fortuna.

Lo más interesante es que la misma Halfina recientemente salió a la luz y contó su versión. Confirmó que tiró el disco, pero insiste en que no fue su decisión. Supuestamente, James le pidió que lo hiciera. Ahora está cansada de que la culpen por la pérdida. La gente le escribe en internet preguntando por qué tiró eso. Pero ella dice: fue su petición, ella simplemente no sabía qué había dentro.

El asunto es que, cuando el valor del bitcoin empezó a subir, James Howell comprendió la magnitud de la pérdida. Se obsesionó con la idea de encontrar ese disco. Halfina dice que eso destruyó su relación. Él no podía hablar de otra cosa. Su obsesión se convirtió en un problema familiar, con adolescentes en casa.

Ahora James Howell lleva una guerra judicial contra el Ayuntamiento de Newport. El vertedero donde fue tirado el disco está bajo su control, y se niegan a permitir las excavaciones. El consejo argumenta riesgos ecológicos: el vertedero contiene más de un millón y medio de toneladas de residuos. Incluso si James reduce la búsqueda a 100 mil toneladas, sigue siendo una operación enorme. Las autoridades dicen que eso dañaría el medio ambiente y violaría permisos de operación del vertedero.

En respuesta, James Howell presentó una demanda por 620 millones de dólares en compensación. La primera audiencia fue programada para el 3 de diciembre. Afirma que eso es su propiedad y que tiene todos los derechos para recuperarla. El consejo, por su parte, insiste en que la demanda debe ser rechazada.

Halfina dice que solo quiere que él encuentre ese disco, no por dinero, sino por su salud mental. Cree que el consejo debería simplemente permitirle excavar. Quizá así finalmente se calme. Ella misma está cansada de toda esta historia. Para ella, ya no se trata de dinero, sino de cerrar ese capítulo.

Si los precios del bitcoin siguen subiendo, la pérdida de James Howell podría superar el mil millones de dólares. Prometió usar parte de la fortuna recuperada para el desarrollo de Newport, prometió el 10% de los ingresos. Pero eso parece una perspectiva lejana. Mientras tanto, el tesoro sigue enterrado, literal y jurídicamente. Y esa es una de las historias más extrañas en la historia de las criptomonedas.
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