Últimamente me he dado cuenta de que soy realmente muy típico: cuando gano sin esfuerzo, mi estado de ánimo está tan tranquilo como si no hubiera pasado nada, como mucho me río en silencio;


cuando pierdo un poco, aunque sea solo un poquito, mi mente empieza a trabajar a toda velocidad, y al despertarme en medio de la noche, la primera reacción es tocar el teléfono para ver las velas…
En realidad no es una cuestión de cuánto pierdes, sino que la idea de “posiblemente seguiré perdiendo” es demasiado ruidosa.

Me pego una nota que dice: cierra la posición cuando llegue la hora, no aumentes la apuesta para promediar, no pienses en recuperar las pérdidas.
Pero en la práctica todavía me da ganas de actuar, especialmente cuando el mercado te engaña una y otra vez diciendo “ya volverá”.
Las pérdidas flotantes son como una deuda, las ganancias flotantes como una lotería, esta cosa de la mente realmente no tiene lógica.

Por cierto, en el tema de NFT, la pelea por las regalías está que arde, unos dicen que hay que darles a los creadores una oportunidad, otros dicen que la liquidez secundaria se ha ido por los impuestos.
También lo entiendo bastante, todos están protegiendo sus expectativas de ganancias, todos temen pagar de más o ganar menos.

Estoy cansado pero sigo aquí, hoy voy a reducir un poco mi posición, y antes de dormir no miraré el mercado…
Espero poder lograrlo.
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