Antes, cuando era novato, realmente pensaba que en la cadena esas cosas de “disponibilidad de datos, ordenamiento, finalidad” eran como tres disciplinas místicas, total que si no entendía, simplemente lo tomaba como una señal positiva/negativa. Ahora prefiero seguir una línea principal: si la “transacción” puede ser verificada por todos, en qué orden se empaqueta, y si al final se arrepienten o no — en pocas palabras, si el libro mayor puede ser abierto para conciliación, quién decide el orden, y cuándo se considera que la transacción realmente se realiza.



Recientemente, al ver transferencias grandes en la cadena, o que los monederos fríos y calientes de los intercambios se mueven, alguien grita “llegó el dinero inteligente”, y también me da ganas de echar un vistazo, pero al pensarlo con calma: que el dinero se mueva no significa que la dirección sea clara, más bien que la “ruta es visible”, no que el “resultado sea confiable”. Ahora, al escoger protocolos, no soy tan supersticioso con los términos, primero verifico si pueden generar flujo de efectivo real de manera continua, cómo se asumen los riesgos, y no me dejo llevar por un APR alto y empezar a soñar con la jubilación… en fin, primero apago la tabla de interés compuesto.
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