Últimamente, revisar propuestas de DAO se parece un poco a hojear un menú de postres, en la superficie dice "para la comunidad", pero en las letras pequeñas al final está todo "a quién se le da azúcar, quién corta el pastel". Cómo se distribuyen los pesos de voto, a quién se delega, si los incentivos son de una sola vez o continuos, básicamente ya han definido la estructura de poder. En definitiva, no es que las propuestas sean muy grandilocuentes, sino que quien pueda obtener beneficios a largo plazo, más dispuesto estará a hacer ruido.



Además, en estos días, en ciertos lugares, el aumento de impuestos y la regulación se alternan, y las expectativas sobre entrada y salida de fondos cambian, lo que hace que las emociones de la gente sean más fáciles de manipular: si no tienes fondos seguros, te apetece más agruparte con las personas que parecen confiables. Ahora, ver la fiebre de las votaciones ya no me emociona tanto, primero observo hacia dónde van los incentivos, luego reviso las áreas de opiniones en contra, en cualquier caso, menos dejarse llevar por las emociones siempre es mejor.
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