Estos días, al escuchar los rumores sobre las tasas de interés, mi estado de ánimo fue bastante directo: cuando el dinero es caro, automáticamente se reduce el valor de riesgo, y la posición también se encoge... En realidad, no se trata de ser optimista o pesimista, sino de si puedes soportar esa sensación de asfixia de "no atreverme a comprar aunque caiga un poco más". Cuando la tolerancia al riesgo se contrae, la volatilidad se asemeja más a un resorte apretado, que puede saltarte en cualquier momento con un golpe.



Yo, que sé que puedo perder pero aún así intento, soy más propenso a enfocar mi atención en las opciones en esta etapa, arriesgando menos en la dirección y dejando más espacio para "puedo estar equivocado". Últimamente, los agentes de IA y el comercio automático vuelven a estar en auge, esas interacciones en cadena que apuestan todo con un clic, parecen muy geniales pero también bastante peligrosas: cualquiera puede contar una narrativa, pero nadie quiere dedicar tiempo a revisar los detalles de seguridad... De todos modos, ahora prefiero ir más despacio, reducir los permisos, guardar algunos balas y esperar a que las emociones se calmen. La depresión es un poco fuerte, pero siempre siento que las oportunidades volverán, solo que no a la velocidad que quieres. Así que, por ahora, así quedamos.
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