Mirando la historia de las caídas del oro, me pregunto si esta vez las elecciones presidenciales en Estados Unidos podrían desencadenar la sexta ola.



De hecho, no es raro que el precio del oro tenga fuertes correcciones. La más reciente fue en la segunda mitad de 2016, cuando el precio del oro cayó un 16.6% en solo seis meses. En ese momento, los inversores en general esperaban que la Reserva Federal subiera las tasas, además de que la economía global parecía ir bien, y comenzaron a vender oro para cambiarse a otros activos.

Haciendo un retroceso, entre 2012 y 2015, el precio del oro cayó aún más, con una caída del 39%. Durante ese período, hubo un famoso caso de estafa con 80 toneladas de oro, y tras un desplome en el precio del oro en abril de 2013, una gran cantidad de fondos fluyeron hacia el mercado de acciones y bienes raíces, reduciendo claramente la demanda de inversión en oro.

La crisis financiera de 2008 también fue bastante severa, con el precio del oro cayendo un 29.5% en solo siete meses, desde marzo hasta octubre. La crisis de las hipotecas subprime y la crisis de la deuda europea llegaron una tras otra, con una gran retirada de fondos, y la Reserva Federal comenzó a subir las tasas, lo que hizo que el precio del oro no pudiera sostenerse.

Mirando aún más atrás, la caída más grande del oro ocurrió a principios de los años 80. Entre 1980 y 1982, el precio del oro cayó un 58.2%. Estados Unidos y otros países desarrollados comenzaron a implementar políticas de ajuste para combatir la inflación, además de que la crisis del petróleo se fue mitigando, lo que redujo significativamente la demanda de refugio. Luego, entre 1983 y 1985, hubo otra caída del 41.35%, en un período en que la economía internacional entró en una fase de gran relajación, y las economías de los países desarrollados comenzaron a prosperar, lo que naturalmente debilitó la demanda de oro.

Estos eventos históricos de caídas del oro comparten una lógica común: mejoría en la situación económica, disminución del sentimiento de refugio, y cambios en el flujo de fondos. ¿Seguirá esta misma pauta en la situación actual? Solo nos queda esperar y ver.
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