Siempre he pensado que las acciones de energías de tipo ducto estaban subvaloradas por el mercado.


Recientemente, al revisar algunos datos, me di cuenta de que en realidad este sector tiene una especie de propiedad inherente de resistencia al riesgo.

La lógica central es bastante simple: las empresas de la mitad del ciclo (es decir, aquellas que operan en oleoductos y almacenamiento de gas) tienen un modelo de ingresos completamente diferente al de exploración y producción en la parte superior o a la refinación en la parte inferior.
Estas empresas aseguran sus ingresos mediante contratos a largo plazo, prácticamente sin verse afectadas por las fluctuaciones en el precio del petróleo.
Por eso, las acciones de ductos pueden ofrecer flujos de caja tan estables.

He notado que actualmente hay varias compañías que destacan especialmente en este campo.
Kinder Morgan opera una red de ductos de 82,000 millas en Norteamérica, y la mayor parte de sus ingresos proviene de contratos take-or-pay, que tienen una estructura naturalmente resistente al riesgo.
Williams Companies también es muy interesante; se enfoca en el transporte y procesamiento de gas natural, con una red de ductos que supera las 33,000 millas, lo que significa que puede satisfacer el 30% de la demanda de gas natural en Estados Unidos.
También están MPLX y Enbridge, la primera con flujos de caja estables en activos de energía y logística en la mitad del ciclo, y la segunda con una de las redes de oleoductos más largas del mundo.

¿Por qué ahora vale la pena prestar atención?
Por varias razones.
Primero, el precio del petróleo actualmente supera los 80 dólares por barril, lo que incentivará a las empresas de la parte superior a aumentar la exploración y producción, elevando así la demanda de transporte por ducto.
En segundo lugar, los proyectos de estas compañías tienen reservas muy sólidas; muchos proyectos valorados en miles de millones de dólares están a punto de entrar en operación, lo que puede asegurar el crecimiento de los próximos años.
Por último, sus dividendos ofrecen una rentabilidad bastante atractiva, mucho mayor que el promedio del sector energético en general.

Desde el punto de vista de valoración, también es interesante.
Según el múltiplo EV/EBITDA, este sector se negocia actualmente a 12.71 veces, por debajo de las 20.12 veces del S&P 500, lo que lo hace relativamente barato.
Además, en el último año, estas acciones han subido un 19.8%, aunque no alcanzaron el 28.1% del S&P, pero superaron el rendimiento del sector energético en su conjunto, que fue del 9.8%.

Honestamente, las acciones de ductos, con su modelo de negocio basado en tarifas estables, son una opción bastante buena para aquellos inversores que buscan flujo de caja estable en lugar de arriesgarse a altos riesgos y altas recompensas.
Especialmente en un contexto de aumento en la inversión en infraestructura y una demanda energética que se mantiene fuerte, el futuro de estas acciones de ductos sigue siendo bastante prometedor.
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