Acabo de revisar las cifras de ventas minoristas de hace unos años y en realidad fueron mejor de lo que se temía. El Departamento de Comercio reportó una caída del 0,2% en enero, lo cual suena mal hasta que te das cuenta de que los economistas estaban preparándose para algo peor: habían predicho una caída del 0,4%. Así que técnicamente fue menos de lo esperado a la baja, lo que en términos de mercado significa cierto alivio.



La debilidad fue principalmente en las ventas de autos, que cayeron un 0,9% ese mes. Sin embargo, excluyendo vehículos, las ventas minoristas prácticamente se mantuvieron estables. Lo interesante es que las tiendas por departamento, las estaciones de gasolina y la ropa sufrieron golpes reales, pero los minoristas sin tienda y los minoristas diversos en realidad aumentaron. Probablemente el cambio hacia lo online incluso en ese entonces.

Un analista de Oxford Economics señaló que el clima invernal probablemente afectó las cosas, además de que los precios de la gasolina estaban en aumento debido a tensiones geopolíticas. Pero mencionó que los reembolsos de impuestos estaban aumentando, por lo que había cierto viento a favor. La venta minorista principal, excluyendo autos y gasolina, logró subir un 0,3% el mes siguiente.

Parece uno de esos datos que suena peor en el titular de lo que en realidad fue. El mercado claramente no estaba muy entusiasmado con la debilidad minorista, pero no fue el desastre que la gente temía.
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