Últimamente, un amigo me preguntó sobre cómo hacer un testamento sin un abogado, y me di cuenta de que muchas personas en realidad no entienden mucho sobre esto. En realidad, hacer un testamento por uno mismo no es tan complicado como parece, especialmente si tus activos son relativamente simples.



Primero voy a hablar de lo básico. Un testamento, en pocas palabras, es decirle a tu familia y herederos cómo quieres que se manejen tus cosas al final. Normalmente, las personas buscan a un abogado para que redacte esto, pero en realidad tú puedes hacerlo tú mismo. La clave es entender los requisitos específicos de tu estado, ya que cada estado tiene diferentes reglas sobre la validez de un testamento. Por ejemplo, cuándo se necesita que testigos firmen, esos detalles varían.

Hay varias formas de hacerlo tú mismo. La más sencilla es empezar desde cero, escribirlo a mano con tu propia letra, y luego firmarlo y poner la fecha. Esto se llama testamento holográfico, y cuesta nada, siempre que pongas todo lo que debe decirse, será reconocido legalmente. O puedes usar plantillas; en línea hay muchas plantillas gratuitas o baratas para rellenar, que generalmente están adaptadas a cada estado, y son más normativas que hacerlo a mano libre. Otra opción es usar software especializado para hacer testamentos, como Quicken Willmaker & Trust, que con menos de 100 dólares te guía en todo el proceso, e incluso puede ayudarte con otros documentos de planificación patrimonial. La opción más conveniente puede ser plataformas en línea, como FreeWill, que son completamente gratuitas; solo respondes algunas preguntas y generas tu testamento.

Honestamente, lo que más atrae de hacerlo tú mismo es ahorrar dinero. Contratar a un abogado para redactar un testamento simple puede costar entre doscientos y trescientos dólares, y si los activos son complejos, el costo puede subir a miles. Pero, por otro lado, si no se hace con cuidado, un testamento incorrecto puede causar muchos problemas. Por ejemplo, olvidar firmar o poner la fecha puede hacer que el tribunal no lo reconozca, y tus activos se distribuirán según las leyes del estado, lo cual puede no ser lo que quieres. Peor aún, si los herederos cuestionan el testamento, puede terminar en un juicio, y eso sí que cuesta mucho.

Entonces, ¿en qué casos es más recomendable hacerlo tú mismo? Principalmente, cuando tus activos son simples, las relaciones entre los herederos no son complicadas, y confías en que nadie cuestionará tu testamento. Si tienes hijos menores y necesitas designar un tutor, o si tus activos son complejos, lo mejor sería consultar a un abogado con experiencia en planificación patrimonial para que te revise. Algunos abogados ofrecen revisar tu testamento por tarifas con descuento, y eso también es una buena opción intermedia.

Por último, un recordatorio: sea cual sea la opción que elijas, asegúrate de firmarlo y poner la fecha en presencia de testigos. Esto reduce mucho el riesgo de que el testamento sea cuestionado o declarado inválido. Si no estás seguro de cómo planear tu patrimonio, también puedes consultar a un asesor financiero, que te puede ayudar a aclarar tus ideas.
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