¿Alguna vez te has preguntado cómo esas máquinas en cada esquina te permiten retirar dinero sin hablar con nadie? Los cajeros automáticos han existido mucho antes de que la mayoría de la gente piense, pero siguen siendo muy útiles si sabes cómo usarlos correctamente.



Así que aquí está la cosa: en los años 60, alguien tuvo la idea genial de permitir a las personas retirar dinero y manejar tareas bancarias básicas sin necesidad de un cajero. Hoy en día, estos cajeros automáticos están en todas partes. Hablamos de millones en todo el mundo, y básicamente se han vuelto tan esenciales como los propios bancos.

El concepto básico es simple. Inserta tu tarjeta de débito o tarjeta ATM en la máquina, ingresa tu PIN, y ¡listo! Puedes consultar tu saldo, retirar efectivo o depositar dinero. La máquina se conecta a tu cuenta bancaria a través de internet o línea telefónica, así que no importa si está en tu sucursal bancaria o en alguna tienda de comestibles al azar.

Ahora, aquí es donde se pone interesante. No todos los cajeros automáticos son iguales. Algunos son propiedad de tu banco, pero muchos otros son operados por otros negocios. Por eso, podrías enfrentarte a tarifas cuando usas una máquina fuera de la red de tu banco, generalmente entre $3 y $7. Tu banco también podría cobrarte adicionalmente. Si viajas internacionalmente, ten cuidado porque las tarifas de cajeros extranjeros pueden ser brutales, alcanzando entre el 1 y el 3% de lo que retires.

Los límites de retiro son otra cosa a tener en cuenta. La mayoría de los bancos limitan tus retiros diarios en cajeros automáticos entre $300 y $5,000, dependiendo del tipo de cuenta y tu relación con el banco. Hacen esto en parte para protegerte: si alguien roba tu tarjeta y PIN, no podrá vaciar toda tu cuenta de una sola vez.

¿Lo más interesante? La tecnología sigue evolucionando. Ahora tienes opciones sin contacto donde simplemente tocas tu tarjeta en lugar de insertarla. Algunos lugares incluso tienen cajeros sin tarjeta que usan tu teléfono y huellas digitales en lugar de una tarjeta física. Bastante impresionante en comparación con cómo empezaron estas máquinas.

En cuanto a seguridad, no seas descuidado. Usa cajeros en lugares públicos, bien iluminados. Protege tu PIN cuando lo ingreses. Ten cuidado con los dispositivos de skimming en el lector de tarjetas: si la ranura se siente suelta o el teclado parece extraño, prueba en otra máquina. Y en serio, no cuentes tu efectivo justo allí en la máquina. Eso solo te trae problemas.

Una última cosa: la mayoría de los cajeros tienen cámaras de seguridad, así que eso es una ventaja. Pero no pueden aceptar monedas, solo billetes y cheques. Y si dejas tu tarjeta demasiado tiempo, la máquina podría guardarla y destruirla, así que no olvides recogerla antes de alejarte.
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