El reloj despertador en la mesa ha estado sonando todo este tiempo, y en cuanto abro los ojos pienso en los puntos de la red de prueba: originalmente era para practicar, pero todos asumían que la red principal definitivamente daría algo, y en cuanto la gente empieza a esperar eso, se vuelven propensos a apostar más, a emocionarse, a quedarse despiertos toda la noche haciendo tareas... En definitiva, la práctica se convierte en una apuesta.



Mi límite de pérdida que me he puesto ahora es bastante simple: considerar los “puntos” como un cupón de experiencia sin costo, y gastar en dos cosas como máximo — no más de una hora al día en tiempo; y solo usar el presupuesto de gas/tarifa que pueda aceptar perder, si se supera, cierro la página web directamente. También tengo una pequeña tabla (por costumbre…) para registrar por qué hago esas operaciones: si es para aprender el proceso, o solo por miedo a perderme algo. Cuando la segunda razón se vuelve demasiado frecuente, debo detenerme, porque si no, no será el despertador quien suena, sino una señal de que estoy trabajando en mis expectativas. Así lo dejo por ahora.
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