Así que me preguntaba si puedo darle fresas a mi perro el otro día, y resulta que en realidad son una opción de premio bastante sólida. Obtuve información de algunos veterinarios y quería compartir lo que aprendí.



Primero, sí, los perros definitivamente pueden comer fresas, pero la moderación es la clave aquí. Son bajas en calorías y están llenas de fibra y nutrientes, lo cual es genial para perros que cuidan su peso. Pero aquí está el asunto: el contenido de azúcar puede alterar su digestión si te pasas.

Cuando doy fresas a mi perro por primera vez, empiezo con solo una o dos bayas para ver cómo les sienta en el estómago. Las frescas o congeladas son la mejor opción, pero evita cualquier cosa con azúcar o jarabe añadido. Esas cosas no les hacen ningún favor.

En cuanto a la cantidad, la regla general es que las golosinas no deben ser más del 10% de sus calorías diarias. Tres fresas medianas tienen aproximadamente 16 calorías, así que para perros pequeños, una o dos por porción funcionan bien. Las razas más grandes pueden comer un poco más, pero ya entiendes la idea. Si te pasas, podrías terminar con diarrea o malestar estomacal.

Al prepararlas, lávalas bien, quítales el tallo y córtalas en trozos del tamaño de un bocado. A menos que sea una fresa realmente pequeña, córtala al menos por la mitad, dependiendo del tamaño de tu perro. Las congeladas también son perfectas para el verano, solo asegúrate de cortarlas y quizás descongelarlas ligeramente para evitar problemas dentales.

¿Y por qué las fresas son buenas para los perros? Están cargadas de vitamina C, que es un antioxidante que combate los radicales libres y apoya la reparación de tejidos. La fibra ayuda a que se sientan llenos, lo cual es excelente para el control de peso. Además, son bajas en calorías en comparación con la mayoría de las golosinas que normalmente les das.

Una taza de fresas en rodajas frescas tiene aproximadamente 3.3 gramos de fibra, casi 100 mg de vitamina C, buenas cantidades de potasio y calcio. Un perfil nutricional bastante decente para una golosina.

Si piensas en fresas congeladas, son totalmente seguras siempre que sean simples y sin edulcorantes añadidos. Algunos perros en realidad las aman porque tardan más en comerlas. Solo córtalas en rodajas para mayor seguridad.

En cuanto a las deshidratadas, técnicamente son seguras, pero muchas versiones comerciales tienen azúcares añadidos y conservantes. Es mejor deshidratarlas tú mismo si quieres esa opción.

Una cosa más: quita las hojas antes de darles fresas. Aunque no son tóxicas, son amargas y pueden causar vómitos o problemas estomacales dependiendo del tamaño de tu perro.

Otras frutas que vale la pena probar si quieres variar: manzanas (sin semillas), arándanos, plátanos, sandía, melón cantalupo, naranjas en pequeñas cantidades, pepinos, piña y kiwi. Solo recuerda quitar semillas, corazones o partes duras y cortarlas en trozos manejables.

En resumen: dar fresas a tu perro puede ser un momento de vínculo agradable, y ellos obtienen un premio saludable. Solo mantén las porciones pequeñas y asegúrate de que sean simples. Tu perro lo agradecerá.
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