Recientemente he notado un fenómeno interesante en el mercado de criptomonedas. Bitcoin ha caído desde su máximo histórico en octubre del año pasado y ya casi cumple un año de esa caída, y esta última bajada ha sido aún más fuerte, actualmente rondando los 76K dólares, bastante por debajo de los 80K de finales del año pasado. La situación de Ethereum es similar, con una caída cercana al 3% en la última semana, y todo el sector de criptomonedas está bajo presión.



Detrás de esta caída está la apreciación del dólar estadounidense. Trump nominó al exfuncionario de la Reserva Federal Kevin Warsh como presidente de la Fed, y el mercado reaccionó de inmediato—este tipo es conocido por su postura hawkish, y ha abogado por reducir el balance de la Fed y apretar la liquidez. Cuando se anunció la noticia, el índice del dólar subió un 1% ese mismo día. Para las criptomonedas, esto no es una buena señal.

Hablando de liquidez, esta ha sido la fuerza motriz principal de las criptomonedas en los últimos años. Durante las políticas de flexibilización de la Reserva Federal, los fondos abundaban y los activos de riesgo eran muy atractivos. Pero ahora las expectativas han cambiado—en enero, la Fed mantuvo las tasas sin cambios, y JPMorgan estima que este año solo bajará las tasas una vez. Esta expectativa de endurecimiento tiene un gran impacto negativo en las criptomonedas, ya que estos activos temen mucho a la escasez de liquidez.

Desde una perspectiva de inversión, si realmente entra en un ciclo hawkish, los ETF de criptomonedas probablemente no tendrán muchas oportunidades de rendimiento a corto plazo. En cambio, los ETF inversos son una opción a considerar, como los productos de ProShares que ofrecen posiciones cortas en Bitcoin y Ethereum, que pueden usarse para cubrirse contra esta tendencia bajista. Sin embargo, esto es solo una estrategia táctica; a largo plazo, todo dependerá de las verdaderas intenciones de la Reserva Federal.

Lo interesante es que las acciones relacionadas con IA también han sido presionadas últimamente, pero los resultados financieros de Palantir han sido buenos, y Oracle anunció una emisión de bonos de 25 mil millones de dólares para infraestructura de IA. Esto podría generar confianza en el mercado y, en consecuencia, impulsar una recuperación en las criptomonedas. Pero mi juicio es que aún hay que esperar una gran tendencia, a menos que las políticas de los bancos centrales den señales más claras.

Otra factor de riesgo que ha sido subestimado es la escasez de chips. La minería de criptomonedas depende mucho de los chips, y si la oferta de GPU y ASIC se ve restringida, los costos de minería aumentarán y los pequeños mineros podrían abandonar, lo que podría reducir la actividad en la red. Aunque el año pasado se aprobó la Ley GENIUS, que proporciona un marco regulatorio más claro para las criptomonedas, esto es una buena noticia, pero las dificultades en la minería podrían contrarrestar parte de ese beneficio.

En resumen, las criptomonedas están en una fase de observación. La política no está clara, la liquidez se está reduciendo y, a corto plazo, las perspectivas de una recuperación son limitadas. Los inversores interesados en este sector deberían ser pacientes y esperar señales más claras de las políticas de los bancos centrales antes de tomar decisiones.
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