Me acabo de dar cuenta de que muchas personas me preguntan si sus perros pueden comer fresas de manera segura. Así que pensé en compartir lo que he aprendido hablando con veterinarios sobre esto.



Respuesta corta: sí, los perros pueden comer fresas perfectamente. En realidad, son bastante buenas para los perros cuando se hacen bien las cosas. Lo que pasa es que, aquí, la moderación importa mucho. Los veterinarios con los que he hablado recomiendan comenzar con solo una o dos bayas si tu perro nunca las ha probado antes, solo para ver cómo le cae en el estómago.

¿Pero por qué las fresas son buenas para los perros? Bueno, están llenas de vitamina C, fibra y antioxidantes. Una taza de fresas frescas tiene aproximadamente 97.6 mg de vitamina C, además de 3.32 gramos de fibra. Esa vitamina C es un antioxidante poderoso que en realidad ayuda a proteger contra el daño de los radicales libres. La fibra es especialmente útil si tu perro necesita bajar de peso, ya que le ayuda a sentirse lleno más rápido. Además, las fresas son bastante bajas en calorías en comparación con la mayoría de las golosinas para perros, así que son una opción sólida para el control de peso.

Pero aquí está el truco. Las fresas tienen un contenido de azúcar más alto, así que si tu perro come demasiadas, podría tener molestias digestivas o diarrea. Según las pautas que he visto, las golosinas no deberían representar más del 10% de la ingesta calórica diaria de tu perro. Tres fresas medianas tienen aproximadamente 16 calorías, así que puedes hacer las cuentas según el tamaño de tu perro. ¿Perros pequeños? Una o dos fresas por porción son suficientes. Las razas más grandes pueden manejar un poco más.

¿Cómo deberías servirlas? Lávalas bien, quítales el tallo y córtalas en trozos del tamaño de un bocado. Las fresas congeladas también están bien y, honestamente, son un excelente snack de verano, pero también córtalas para evitar riesgos de atragantamiento. Definitivamente evitaría cualquier cosa con azúcar añadida o jarabe.

Una cosa que la gente no siempre piensa: las hojas de fresa. Técnicamente no son tóxicas, pero son amargas y pueden causar molestias estomacales en algunos perros, así que simplemente quítalas antes de darle la baya a tu perro.

Si quieres otras opciones de fruta, manzanas, arándanos, plátanos, sandía y pepinos también funcionan. Solo recuerda quitar semillas, corazas y tallos cuando sea necesario.

La parte de fortalecer el vínculo es, en realidad, el mayor beneficio. ¿Ver a tu perro emocionado por una golosina de fresa? Esa es la verdadera victoria. Solo mantenlo ocasional y estarás bien.
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