La sensación de estar a tres pasos de la línea de liquidación, aún lejos de la línea roja, es como que el corazón empieza a acelerarse. Por lo general, no apuesto a que "rebotará", primero ajusto la posición para poder dormir tranquilo: ya sea añadiendo algo de colateral, o pagando una parte de la deuda, para recuperar la salud; si realmente no quiero estar pendiente del mercado, reduzco un poco el apalancamiento, que pierda en comisiones si es necesario, pero no dejes que el sistema tome decisiones por ti. También tengo un pequeño hábito, escribir el precio de advertencia en una nota de memoria con anticipación, y cuando llegue, ejecuto mecánicamente, sin discutir en el último momento. Aprovecho para mencionar que, cuando una cadena principal necesita actualizarse o mantener, puede haber congestión en la cadena, retrasos en la cotización, y todo eso, y si la línea de liquidación está demasiado cerca, mejor no jugar con el corazón… Prefiero dejar un poco más de margen, ganar más lentamente y sentirme más seguro.

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