En la universidad, una compañera no era pobre en casa, pero fingía serlo todos los días.


Vestía camisetas rotas, en la cafetería solo pedía un plato,
y a todo el mundo le contaba que su padre estaba enfermo y que su madre se había vuelto a casar.
Toda la clase la compadecía, y ella recibió becas, ayudas estudiantiles y subsidios por pobreza.
Al graduarse, había ahorrado diecisiete mil yuanes.
Alguien la insultó diciendo que no tenía vergüenza,
ella respondió: “Ustedes tienen vergüenza, pidiendo dinero a su familia.
Yo pido dinero, ¿y eso no tiene vergüenza? ¿Cuál es más realista?”
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado