Anoche, por un descuido, perdí una operación, en realidad no fue que me equivocara en la dirección, sino que fui demasiado impaciente. Al ver que la vela se giraba, entré corriendo, sin mirar la profundidad, y con un deslizamiento amplio, al final pisé aire, el precio de ejecución fue completamente diferente a lo que tenía en mente como “debería”. Luego, al revisar, me di cuenta de que el ritmo de la orden era el verdadero problema: hacerlo en varias veces, esperar a que vuelva algo de liquidez, es más tranquilo que apostar a lo grande.



¿Es que esas herramientas de datos en la cadena, los sistemas de etiquetas, no han sido criticados por estar atrasados…? También tengo esa sensación, mirarlos mucho te da la ilusión de “lo entiendo”, pero en el momento clave, el libro de órdenes es la realidad.

Lo que no me arrepiento es que esta vez la pérdida no fue grande, al menos rompí otra capa de la “ilusión”. Por ahora así, la próxima vez iré más despacio.
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