Antes, en el mercado secundario de NFT, me enseñaron a comportarme, y la mayor ilusión era "solo necesito tener buena intuición", luego al jugar con opciones descubrí que es aún más duro: el valor temporal se va descontando día a día. El comprador parece pagar alquiler, si el mercado no explota, se va desgastando hasta que su mentalidad colapsa; el vendedor parece cobrar renta, pero en realidad está colgando en un rascacielos limpiando ventanas, y de vez en cuando un viento fuerte lo hace desaparecer por completo, en definitiva, está cambiando el riesgo de cola por una sensación de estabilidad. La vuelta de tuerca fue que estos días vi a todos quejarse otra vez de MEV, de la injusticia en el orden, de que los validadores ganan demasiado, y me di cuenta: el valor temporal también es como ese "impuesto invisible", ¿a quién se lo paga el comprador? Se lo paga a los creadores de mercado/vendedores, y también a esa fila en la cadena que no siempre es justa, donde el primero en llegar va primero. De todos modos, ya no soy tan supersticioso con la "tasa de éxito", ahora me importa más la ruta de salida: el pequeño volumen del comprador es como un boleto, y el vendedor no debe pretender ser un minero cobrando peaje, si el viento se levanta, lo mejor es correr primero.

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