Últimamente he revisado varios registros de votaciones de gobernanza, y cuanto más miro, más parece que la función de “delegación” en sí misma está acelerando la oligarquización: a todos les da pereza, así que simplemente delegan con un clic a grandes tenedores o instituciones, y al final, por muy bonito que quede el propuesta, en realidad solo unos pocos están asintiendo. ¿A quién realmente gobiernan los tokens de gobernanza? En definitiva, gobiernan el coste de tiempo y la atención de los pequeños inversores… Si no estás atento, se asume que estás representado.



Y además, en estos días, en cierta región, suben los impuestos y cambian las regulaciones, a veces se aprietan y otras se relajan, lo que hace que las expectativas sobre ingresar o retirar fondos cambien, y la participación en las votaciones en la cadena se vuelve más relajada: la gente se dedica a pensar en cómo transferir dinero de forma segura, y ya no se preocupa por esas propuestas.

En fin, hablando claro: la delegación en las votaciones originalmente era para ahorrar trabajo, pero con el tiempo, al ahorrar, también se ha perdido el “poder de decisión”. Ahora, cuando veo una votación, mi primera reacción no es si la postura es correcta, sino: ¿quién está moviendo esa votación en el fondo, quién puede retirar la delegación en cualquier momento? De todos modos, prefiero no apostar mucho en la narrativa de que “la gobernanza puede salvarlo todo”.
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