Últimamente, al revisar los registros de transacciones, me dan ganas de cerrar la computadora... En pocas palabras, lo que más temo al final del año no es perder o ganar dinero, sino “de dónde proviene exactamente esta transacción”. Ahora tengo un principio: cada vez que hago una operación en la cadena, de paso anoto el hash de la transacción, la hora, la dirección de la cartera, el nombre del contraparte o del protocolo, en una línea, incluso una captura de pantalla está bien, no esperes poder conciliar con la memoria en unos meses. Especialmente en transacciones entre cadenas, agregadores, o aquellas en las que una sola transacción se divide en varias etapas, parece que hay más o menos monedas en el balance, y al final todo depende de las notas que dejaste en ese momento para salvarte. Por cierto, últimamente todos se quejan de que los mineros/validadores comen MEV y que el ordenamiento no es justo, pero también veo en los detalles en la cadena que a menudo aparece “¿por qué el precio de la transacción difiere mucho de lo esperado?”, si no aclaraste bien el deslizamiento y la ruta en ese momento, explicarlo después será aún más incómodo... De todos modos, ahora prefiero gastar 30 segundos más en anotar la información, en lugar de quedarme mirando el navegador en medio de la noche a fin de año.

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