Acabo de revisar una operación que perdí bastante y me sentí muy frustrado durante media hora, en realidad no fue que me equivocara en la dirección, sino que fui demasiado impaciente. En ese momento, al ver que la tarifa se llevaba al extremo, en el grupo discutían si debía revertir o seguir inflando la burbuja, y en un impulso entré sin pensar, resultando en que la profundidad era tan delgada como papel, y al precio de mercado me golpearon directamente, convirtiéndome en el "comprador de última instancia" con un deslizamiento alto.



Al analizarlo, hay tres errores: primero, solo miré las velas y no el libro de órdenes, cuando la pared de órdenes desapareció, seguí comprando; segundo, el ritmo de las órdenes era desordenado, si hubiera dividido en dos o tres órdenes pequeñas, habría perdido mucho menos; tercero, no ajusté el deslizamiento preestablecido, pensé "no debería ser mucho", y esa fue la frase más fatal. Para futuras reversiones emocionales, preferiré ganar menos, poner órdenes limitadas y esperar, si no se ejecuta, no pasa nada, al fin y al cabo, la vida es más importante que la cara.
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