Acabo de notar una noticia interesante sobre los esfuerzos de digitalización en el comercio entre Shanghái y Hong Kong. A principios de marzo, la Comisión de Supervisión Financiera de Hong Kong, la Oficina de Datos de Shanghái y el Centro Nacional de Innovación en Blockchain firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar finanzas comerciales digitales. Los tres planes de partes estudian conjuntamente la aplicación de tecnologías digitales, exploran la creación de una 'plataforma transfronteriza' a través del proyecto Ensemble y buscan conectar con sistemas de intercambio de datos comerciales.



Lo que es interesante es que dan importancia a los certificados de carga electrónicos, que pueden parecer detalles menores, pero en realidad representan un cambio crucial. Cuando lo piensas, el problema persistente en las finanzas comerciales globales es la gran brecha en la recaudación de fondos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que representan aproximadamente 2.5 billones de dólares estadounidenses. Los bancos no quieren otorgar préstamos a las pequeñas empresas, pero carecen de métodos confiables para verificar la información del comercio.

Los documentos en papel tradicionales son vulnerables a la falsificación y no permiten a los bancos ver el estado de la mercancía en tiempo real. Aquí es donde la colaboración busca solucionar usando digitalización para que los certificados de carga electrónicos puedan fluir a través de diferentes plataformas y ser registrados en blockchain de manera inmutable.

Es interesante que ya hay ejemplos reales. En enero pasado, una gran compañía naviera china emitió certificados de carga electrónicos a una empresa tailandesa a través de la plataforma ICE CargoDocs y los envió a bancos en Hong Kong y Shanghái. Luego, los bancos chinos los recibieron en la misma plataforma. Este proceso de ciclo completo demuestra que la tecnología ya puede funcionar.

Pero el siguiente paso es más complejo: conectar tres sistemas mayores, que incluyen la plataforma de datos a nivel provincial, la infraestructura blockchain nacional y el sistema financiero internacional de Hong Kong. Esto no solo es un problema técnico, sino que también involucra estándares de datos, leyes transfronterizas y motivaciones comerciales.

Lo que me gusta de esta colaboración es que muestra un nuevo papel para Hong Kong: ya no solo como un canal de flujo de capital, sino como un 'convertidor de reglas' para datos y activos. La información de la tierra continental puede digitalizarse y certificarse legalmente en Hong Kong, convirtiéndose en activos aceptados por los mercados financieros mundiales.

De cara al futuro, se estima que el mercado global de finanzas comerciales alcanzará aproximadamente 52.4 mil millones de dólares en 2025 y crecerá a 68.4 mil millones en 2030. La región de Asia-Pacífico dominará la mayor parte y será la zona de crecimiento más rápido. Por lo tanto, esta colaboración entre Shanghái y Hong Kong está en una posición adecuada para liderar este gran cambio.

Por supuesto, hay muchos obstáculos por resolver. Los estándares de datos requieren tiempo para desarrollarse, las certificaciones legales necesitan paciencia y los modelos de negocio deben ser probados en el mercado. Pero la dirección ya está clara: cuando los datos puedan fluir transfronterizamente de manera legal, eficiente y convertirse en activos financieros, los problemas de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas podrían resolverse fundamentalmente, algo que la industria ha esperado durante mucho tiempo.
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