La gestión de pérdidas es realmente como una ruptura, arrastrándola sin eliminarla ni bloquearla, mirando todos los días el círculo social (las velas) del otro lado, cada vez más enganchado, y al final quien sufre es uno mismo. En pocas palabras, hay que admitir la pérdida cuando corresponde, aterrizar temprano, y en realidad se ahorra un montón de “intereses emocionales”, de lo contrario cada vela bajista parece una puñalada adicional. Últimamente, al ver esa estrategia de apalancamiento y seguridad compartida con beneficios acumulados que llaman “repetición de patrones”, también siento cierta empatía: apilar capas sí que es tentador, pero si todo colapsa, y no puedes pulsar el botón de stop, será aún peor. De todos modos, ahora prefiero ganar menos, pero no colgarme en un columpio alto y que me entume las manos… Rima: No aferrarse al pasado, no soportar a toda costa, guardar algunas balas y volver a empezar.

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