Sentar una posición de préstamo a tres pasos de la línea de liquidación, esa sensación, es como ver a las 12 de la noche a un repartidor de comida llamar por teléfono: el corazón late primero, la mente todavía está cargando… Normalmente, primero descarto la idea de “¿debería aguantar a toda costa?”, y hago tres cosas pequeñas: añadir un poco de margen/ pagar una deuda, reducir el apalancamiento, y de paso tomar una captura de pantalla del precio de liquidación y enviarla al grupo como una foto de despedida (perder dinero, primero preparo un chiste).



Dicho claramente, no esperes que el mercado te dé una explicación, los robots de liquidación en la cadena no serán compasivos. Si realmente quieres salvar la posición, actúa rápido, no te quedes atrapado en la indecisión mientras miras a ese grupo de L2 comparando TPS, tarifas y subsidios, discutiendo como en un mercado de verduras, pero la liquidación solo mira esa línea roja tuya. De todos modos, mi principio ahora es: cuanto más cerca estés de la línea roja, menos puedo permitirme decir “espera un poco más”. Así que eso es todo por ahora.
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