Recientemente revisé la distribución de mi cartera y los registros de varios puentes (tomé capturas de pantalla por si acaso), y cuanto más miraba, más pensaba: la seguridad está bastante atada al “volumen de activos”. Con poco dinero, basta con una cartera hardware para estar tranquilo con firmas offline; cuando ya tienes una cantidad que te impide dormir por la noche, firmar varias veces da más tranquilidad, después de todo no es “una frase de recuperación que decide toda la vida”, pero las operaciones diarias sí son un poco molestas, firmar una vez es como seguir un proceso… La recuperación social, en cambio, me parece más adecuada para quienes están en un punto intermedio: no quieren gestionar un montón de dispositivos, pero temen perder las palabras, siempre y cuando realmente confíen en esas “amistades” — de lo contrario, solo cambian el riesgo de lugar. Por cierto, estos días también vi a alguien criticar los ingresos de los validadores, el MEV y la falta de justicia en el orden, en realidad las reglas en la cadena no están diseñadas para las emociones de los inversores minoristas, así que prefiero poner la línea de defensa en mí mismo. Al final, lo que aprendí no son trucos, sino: primero entender qué nivel de complejidad en las medidas de seguridad puedo soportar, y luego elegir las herramientas.

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