Recientemente vi el comentario de Michael Saylor sobre el artículo del New York Times que investigaba la identidad de Satoshi Nakamoto, y su punto de vista es bastante interesante.



La lógica central en realidad es muy simple: basarse únicamente en diversas teorías y conjeturas no tiene fundamento alguno. Él enfatiza que a menos que alguien presente la firma con la clave privada de Satoshi para verificarla, todas las afirmaciones sobre la identidad de Satoshi Nakamoto son solo historias y no hay ninguna evidencia concluyente que las respalde.

Honestamente, este enfoque es muy pragmático. A lo largo de los años, han surgido muchas hipótesis sobre la identidad de Satoshi, pero nunca ha habido una prueba técnica que las respalde. La firma con clave es actualmente el método de verificación más directo e imposible de falsificar; si Satoshi realmente quisiera salir a la luz, una firma sería suficiente para resolver todas las disputas.

Por lo tanto, en lugar de preocuparse por las diversas pistas y deducciones que el New York Times ha descubierto, es mejor considerarlo como un caso abierto permanente. A menos que algún día Satoshi realmente aparezca y demuestre su identidad con la clave privada, todas las discusiones sobre quién es Satoshi Nakamoto no llegarán a ninguna parte.
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