Estos días la liquidez se ha secado, el mercado es tan delgado como papel, que ni siquiera me atrevo a “comprar en la caída”. En realidad, primero hay que sobrevivir y luego buscar oportunidades: si las razones para entrar no son sólidas, no entramos; si no puedo definir las condiciones para salir, simplemente no lo veo. La última vez no entendía bien y me uní a la fiesta, pero una sola caída me hizo cortar pérdidas, y la puntuación emocional subió a 9/10, me enojé tanto que desconecté la red durante diez minutos… Cuando me calmé, me di cuenta de que no era que el mercado me atacara, sino que no entendía bien qué estaba apostando.



Ahora en el ámbito macro también hablan de expectativas de recorte de tasas, el índice del dólar sube y baja junto con los activos de riesgo, y eso suena más a “las emociones lideran”. Por eso me puse una regla: si no entiendo, no hago nada; mantener una posición pequeña que no afecte mi sueño, y no apresurarme a demostrar que puedo comprar en la caída. De todos modos, el mercado no carece de otra oportunidad.
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