Hoy otra vez mirando el mempool en silencio… Cuando hay congestión, tu transacción es como hacer fila en un lugar turístico, si el gas es un poco más bajo, te lo saltan, si es más alto, te da pena, y estar en medio es lo más incómodo. Lo más gracioso es: justo en el momento en que haces clic en enviar, estás bastante seguro, pero en cinco minutos sin movimiento empiezas a cuestionarte la vida, “¿Me equivoqué de cadena? ¿Me están pescando?” En fin, las emociones van más rápido que la cadena.



Estos días, las carteras hardware están agotadas, los enlaces de phishing vuelan por todas partes, y cada vez que confirmo una dirección parece que hago una excavación arqueológica, por miedo a cavar un hoyo. Hace unos días, simplemente configuré recordatorios/límites para mis transferencias frecuentes, en realidad, es como atarme las manos primero… y resulta que mi estado de ánimo realmente cambió: si la transacción va más lenta, que vaya más lenta, al menos así no cometo un error por la prisa y envío toda la cartera. Ver el espectáculo está bien, pero la vida es lo primero.
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