Últimamente he notado algunos cambios interesantes en el mercado de divisas, la tendencia del mercado hace unos días todavía estaba dominada por factores geopolíticos.



Hablemos primero del euro, esta subida del euro realmente capturó la atención de muchos. Tras la noticia del acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán, el euro/dólar subió durante 5 días consecutivos, cerrando con un aumento del 1.78%, y toda la moneda no estadounidense reaccionó al alza, el dólar australiano subió un 2.47%, la libra esterlina un 2.04%. Parece que el sentimiento de refugio seguro se alivió momentáneamente, y el mercado volvió a valorar los activos de riesgo.

Pero la base de esta gran subida del euro en realidad es bastante frágil. Las negociaciones entre EE. UU. e Irán no lograron un acuerdo sustancial, y Trump incluso amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz, lo que afectó directamente las expectativas optimistas del mercado. Además, la expectativa de que la Reserva Federal recorte tasas volvió a fallar, los operadores ahora casi no ven posibilidad de recortes en lo que queda del año, con una probabilidad solo del 16%. Esto crea una paradoja: el Banco Central Europeo podría subir tasas debido a la escalada en los precios de la energía, pero el crecimiento económico de la zona euro en sí tiene riesgos a la baja, por lo que las expectativas de subida de tasas no logran impulsar el euro.

En definitiva, cuánto puede durar esta recuperación del euro dependerá de cómo evolucione la situación entre EE. UU. y Irán. Si la tensión aumenta, el dólar, como moneda de refugio, volverá a atraer fondos, y el euro tendrá que retroceder. Desde el punto de vista técnico, el euro/dólar oscila cerca de la media móvil de 100 días, superar los 1.181 es una resistencia clave, y si cae por debajo de la media móvil de 21 días en 1.157, el riesgo de caída aumentará.

La historia del yen es aún más compleja. Hace poco, el dólar/yen alcanzó los 160, pero tras la noticia del alto el fuego también retrocedió. El problema es que los problemas internos de Japón no son menores: el aumento en los precios del petróleo ha llevado a que el subsidio de combustible consuma 600 mil millones de yenes mensualmente, y con ese ritmo, los fondos se agotarán en unos tres meses. En este contexto, la probabilidad de que el Banco de Japón suba tasas en abril en realidad ha disminuido, del 60% la semana pasada al 44%. Si el banco mantiene las tasas sin cambios, la depreciación del yen será inevitable.

Por lo tanto, el dólar/yen todavía tiene fuerza alcista, si se mantiene por encima de la media móvil de 21 días, y si rompe el máximo anterior en 160.46, el espacio al alza podría abrirse aún más. Pero todo esto depende de la evolución de la situación geopolítica. Esta semana, se deben seguir de cerca los discursos del gobernador del Banco de Japón y las últimas noticias sobre EE. UU. e Irán, ya que estos factores influirán directamente en el comportamiento futuro del yen y del euro.
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