Acabo de encontrar un cambio interesante. La expectativa de que el Banco de Japón suba las tasas de interés del yen se invirtió directamente en estos días, y la probabilidad de un aumento en abril cayó abruptamente del 50% a menos del 20% en la actualidad, y la lógica detrás de esto es bastante digna de analizar.



La principal razón sigue siendo la reacción en cadena provocada por el deterioro de la situación en Oriente Medio. El aumento en los precios del petróleo crudo impactó directamente en los costos de importación de Japón, y el gobernador del banco central, Ueda Masayoshi, lo mencionó hace un tiempo, diciendo que esto ejercerá una presión a la baja sobre la economía japonesa. Parece que el mercado y el banco central han llegado a un consenso: ahora no es un buen momento para subir las tasas.

¿Entonces, cuándo llegará la subida de tasas del yen? Según la última encuesta, las expectativas de los economistas ya están bastante divididas entre abril y junio, con un 38% y un 35% respectivamente. Muchos analistas de instituciones consideran que junio será una opción más realista, ya que en ese momento podrán evaluar con mayor claridad el impacto real de este shock energético en la economía. El economista Junki Iwahashi de Sumitomo Mitsui Trust fue directo al decir que la probabilidad de un aumento en abril no es muy alta.

Esto no es una buena noticia para el yen. Mantener las tasas de interés sin cambios significa que la presión para que el yen se deprecie continuará, además de que las tasas en Estados Unidos siguen en niveles altos, haciendo que las operaciones de carry trade sigan siendo rentables, y es muy probable que el par dólar/yen siga subiendo. Actualmente, ya se acerca a la barrera de los 160, y algunos análisis incluso predicen que podría llegar a 165.

Lo interesante es que el gobierno japonés claramente se está preparando para una posible intervención. La ministra de Finanzas, Shunichi Suzuki, comunicó recientemente con el secretario del Tesoro de EE. UU., Janet Yellen, y afirmó que ya están listos para tomar medidas audaces para apoyar al yen. Pero, honestamente, si el Banco de Japón continúa con esta política de aumento de tasas lentamente, solo la intervención del gobierno será difícil de cambiar fundamentalmente la fortaleza del dólar. El verdadero punto de inflexión dependerá del calendario específico de la subida de tasas del yen, que es la clave para determinar la dirección del tipo de cambio.

Mañana (28 de abril), el banco central publicará su decisión más reciente, y el resultado podría influir directamente en el comportamiento futuro del yen. Es algo que vale la pena seguir de cerca.
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