Recientemente, me di cuenta de un desarrollo legislativo bastante significativo por parte del Senado de EE. UU. en relación con la regulación de criptomonedas. La opinión del Comité de Banca el pasado 26 de febrero llevó la discusión sobre el significado legislativo de la integración de activos digitales en el sistema bancario tradicional a un nivel serio. Esto ya no es solo una conversación marginal, sino que se ha convertido en un enfoque principal en Washington.



Lo interesante es el cambio de paradigma que está ocurriendo. Antes, los reguladores estadounidenses adoptaban un enfoque de aplicación muy agresivo, pero ahora están empezando a mejorar el marco formal. Especialmente para las stablecoins y las actividades cripto lideradas por bancos. Esto podría significar un cambio importante para nosotros como usuarios.

Uno de los temas más polémicos en esa sesión fue la Ley GENIUS. La OCC acaba de publicar una propuesta de 376 páginas sobre cómo implementarla. La cuestión central: ¿puede una stablecoin pagar intereses a sus titulares? Algunos legisladores temen que si las stablecoins pagan tasas más altas que los bancos, podría ocurrir una "fuga de depósitos" masiva del sistema bancario tradicional. Pero, honestamente, hasta ahora no hay evidencia sólida de que el capital realmente esté huyendo de los bancos hacia las stablecoins a gran escala.

También está en negociación la Ley CLARITY. Esto es muy importante porque establecerá un marco claro para los intercambios y proveedores de billeteras. Si se aprueba, esto podría reducir el riesgo de que las plataformas cierren repentinamente debido a regulaciones poco claras. Para los usuarios minoristas, esto significa mayor certeza legal.

Lo que también he notado es la discusión sobre una nueva carta constitutiva para entidades nativas de cripto. Es decir, podríamos ver el primer banco verdaderamente centrado en cripto en EE. UU. Pero hay un compromiso: los requisitos de capital mínimo estrictos, como la propuesta de un millón para los emisores de stablecoins, podrían limitar a las nuevas startups, beneficiando en cambio a los grandes jugadores ya establecidos.

Desde aquí, el significado legislativo en desarrollo es la transición de la "incertidumbre regulatoria" a una "integración estructurada". Los reguladores están tratando de equilibrar la protección del consumidor y la innovación. La era de la incertidumbre está llegando a su fin lentamente. Las reglas que se discuten ahora probablemente se finalicen en los próximos 12-18 meses.

En mi opinión, esto es una señal positiva a largo plazo. Los inversores institucionales suelen ver la claridad regulatoria como una "luz verde" para entrar con mayor capital. Así que, aunque el camino por delante todavía esté lleno de debates sobre rendimiento, requisitos de capital y divulgación, la tendencia principal es clara: los activos digitales serán tratados como una parte permanente del sistema financiero, no solo una tendencia pasajera.
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