En realidad, todos entienden que, en las opciones, el comprador compra el "tiempo para apostar una vez más", y el vendedor vende la "paciencia de que probablemente no me aguantes hasta que pierda". Pero cuando llega el momento de hacer la orden, la mano tiembla: siempre pensé que ser comprador era más emocionante, solo un clic y podía volar, pero luego descubrí que el valor temporal es como una botella con fugas, que lentamente drena las emociones y el capital juntos... Especialmente en esos días de volatilidad, aunque la dirección no sea equivocada, simplemente no se puede esperar. Por otro lado, ser vendedor tampoco es ganar sin esfuerzo, en realidad es cobrar el alquiler de la ansiedad de otros, pero cuando llega la cola, hay que aguantar duro.



Recientemente, en los juegos en cadena, esa especie de colapso económico se parece más a esto: la inflación acelera directamente a cero el valor temporal, los estudios entran y salen, y el precio de la moneda gira en espiral, dejando menos tiempo para las "ilusiones del comprador". De todos modos, ahora me importa más la actividad y la retención, acumular pequeñas victorias lentamente, prefiero hacer menos operaciones, pero no quiero que el tiempo me consuma todos los días. Así por ahora.
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