Recientemente revisé una propuesta de DAO, en la superficie parece muy justa: subsidios, incentivos, atraer nuevos usuarios... Pero mi tipo de perfeccionista solo se fija en las notas al pie y los parámetros, y cuanto más miro, más parece que están cambiando silenciosamente la distribución del poder: quién puede presentar propuestas, quién puede aprobar rápidamente, si el poder de voto se está concentrando en unas pocas direcciones. En definitiva, los incentivos no son regalados, muchas veces es un intercambio de "por favor, entrégame tu voto".



Lo que me molesta aún más es que la votación también se ve arrastrada por diferentes momentos y ritmos de recompensas, todos ocupados en recibir airdrops, conseguir subsidios, y en cambio no tienen tiempo de preguntar: ¿quién decidirá en este mecanismo en el futuro? Últimamente las tasas de fondos están en extremos, en el grupo discuten si será una reversión o si seguimos inflando la burbuja, y creo que las votaciones también son similares, cuando la emoción se desborda, es fácil que se lleven el ritmo, y al final se vuelve un juego en el que unos pocos ganan siempre.

Ahora, antes de votar, suelo copiar las direcciones clave, las reglas de desbloqueo y los permisos de ejecución en un cuaderno (sí, todavía uso papel...), porque si no, aunque tenga una copia de seguridad de las frases mnemónicas, siento que la gobernanza puede ser robada igual. Hablamos la próxima vez.
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