#Gate广场四月发帖挑战 La ruptura de las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, opiniones sobre su impacto en el mercado


Este fin de semana, representantes de Estados Unidos e Irán se sentaron en la mesa de negociaciones en Islamabad.
El resultado fue que ambos representantes regresaron con caras largas, sin firmar ningún acuerdo, aunque sí lanzaron varias amenazas duras.
El vicepresidente de Estados Unidos, Vance, dijo que "no se pudo llegar a un acuerdo", y el representante iraní calificó directamente a Estados Unidos de "demasiado codicioso".
Honestamente, nadie se sorprendió con este resultado.
Antes de que comenzaran las negociaciones, los líderes de ambos países ya estaban haciendo declaraciones en sus países diciendo "ya hemos ganado", y las condiciones propuestas eran completamente incompatibles.
Desde el principio, estas negociaciones parecían más una obra de teatro político para el público nacional e internacional.
Lo interesante es que, mientras los representantes discutían acaloradamente, en el Golfo Pérsico también se estaba representando otra escena.
Un buque militar estadounidense intentó acercarse al estrecho de Ormuz, y las pequeñas embarcaciones iraníes rápidamente rodearon la nave, manteniéndose en un enfrentamiento en la superficie del mar, hasta que finalmente la nave estadounidense dio la vuelta y se fue.
Estados Unidos afirmó que su misión era "limpiar minas", mientras que Irán advirtió: "Si avanzan más, abriremos fuego".
Lo más dramático fue que, en ese momento, un representante iraní transmitió un mensaje a través de un intermediario: "Si sus barcos no se retiran en media hora, actuaremos, y esta negociación no tendrá sentido".
Esto revela una información clave: Estados Unidos realmente no puede hacer nada en el estrecho de Ormuz en este momento.
Irán no necesita armas de alta tecnología; con algunas minas marinas y unos drones, con un costo de apenas decenas de miles de dólares, puede asustar a las aseguradoras y hacer que los armadores teman navegar.
El estrecho todavía está oficialmente abierto, pero en realidad, ya está casi paralizado.
Pero lo interesante para los mercados financieros es que, en realidad, esta ruptura en las negociaciones no necesariamente es mala noticia.
En Oriente Medio, no se puede esperar una paz duradera a corto plazo.
Pero la situación está cambiando un poco: tras esta ronda de enfrentamientos, las "reglas del juego" entre Irán y Estados Unidos se están volviendo más claras.
Lo que más temen los mercados financieros no son las malas noticias, sino la incertidumbre de "qué va a pasar".
Antes, la preocupación era: ¿y si ambos países entran en una guerra total, explotando campos petroleros, oleoductos y puertos?
Ahora, esa línea de fondo está clara: no se deben tocar las instalaciones energéticas civiles.
Es como si dos personas pelearan, y en lugar de usar cuchillos, solo se permitiera pelear con puños.
Aunque todavía pelearán, la probabilidad de que alguien muera disminuye mucho.
Para el mercado, eso es una buena noticia.
Solo hay que mirar la tendencia del precio del petróleo para entender esta lógica.
Hace unos días, circularon noticias sobre un posible alto el fuego, y el precio del petróleo cayó un 20% en un solo día, desde más de 110 dólares por barril hasta cerca de 95 dólares.
¿por qué cayó tan fuerte?
Porque en esa subida previa, una gran parte fue una "prima de pánico" — la gente temía que el estrecho permaneciera bloqueado a largo plazo, y ya había incluido ese escenario en los precios.
Ahora, al ver que "lo peor no es tan terrible", esa "tarifa de miedo" se está devolviendo.
Algunos dicen que Trump está jugando una partida de ajedrez, retrasando intencionadamente a Irán, dejando a los países productores de Oriente Medio dañados, para que Estados Unidos tenga el mercado en sus manos.
Pero esa idea es un poco ingenua.
Lo que Estados Unidos necesita urgentemente ahora son dos cosas:
Primero, mantener su liderazgo en la carrera de inteligencia artificial,
y segundo, reducir las altas tasas de interés para aliviar la carga de la deuda.
Si siguen peleando con Irán, la inflación global no bajará, y la Reserva Federal no se atreverá a bajar las tasas.
El costo de financiamiento para las empresas estadounidenses seguirá siendo alto, y eso es como cavarse un pozo uno mismo.
Lo más importante es que la autoridad en Medio Oriente de Estados Unidos se está erosionando.
Antes, los países del Golfo consideraban que pagar protección valía la pena, pero ahora ven que Estados Unidos ni siquiera puede gestionar un estrecho, y eso genera dudas.
Tras todo este incidente, los países del Medio Oriente venden más petróleo a China, y el uso del yuan para liquidar esas transacciones ha subido al 41%, mientras que la participación del dólar ha caído al 52%.
Hace unos años, el dólar representaba más del 90% de esas transacciones.
La base del "dólar petrolero" ya está empezando a debilitarse.
Todo país fuerte tiene su ciclo y comete errores estratégicos.
Estados Unidos ha cometido muchos errores en los últimos años, pero su gran tamaño le permite soportar los golpes.
Pero ahora, la situación es que está pisando la pendiente descendente, gritando "de victoria en victoria", lo que solo acelerará el desgaste de sus recursos.
Para los inversores, el camino futuro ya está bastante claro:
la lucha entre Estados Unidos e Irán continuará, y las negociaciones y confrontaciones coexistirán como una norma.
El precio del petróleo puede fluctuar entre 80 y 120 dólares, y será difícil volver a los niveles bajos de antes, pero escenas de subidas violentas como antes serán menos frecuentes.
Este mundo está dejando atrás la era unipolar en la que "Estados Unidos lo decide todo", y se está moviendo hacia un nuevo escenario de múltiples actores.
El antiguo orden se está debilitando, y se está formando un nuevo equilibrio.
En este proceso, habrá caos, incertidumbre, pero también surgirán nuevas oportunidades.
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