Cuando ya no me distraigo con "cómo va el dinero", invertir finalmente se vuelve simple. Los primeros años en los que empecé a invertir, como la mayoría, solo tenía ojos para el mercado. Vigilaba las velas, calculaba ciclos, estudiaba estrategias, pensando que mientras más preciso fuera mi juicio, mayores serían las ganancias. Hasta que un día, me di cuenta de que había perdido tres oportunidades similares consecutivamente — no porque hubiera juzgado mal, sino porque el dinero no estaba en la posición correcta. Esa vez, quedó muy grabada en mi memoria.

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